La reinita amarilla, antes tratada como una sola especie, fue dividida en el 2025 en dos especies distintas: Setophaga aestiva, que incluye las poblaciones de Norteamérica y es completamente migratoria, y Setophaga petechia, que agrupa las poblaciones de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.
En Puerto Rico, la reinita amarilla, también conocida como canario de mangle, pertenece a la especie Setophaga petechia y corresponde a una subespecie residente que permanece todo el año en los manglares costeros, donde anida y canta con frecuencia. Durante la temporada migratoria también llegan individuos de Setophaga aestiva procedentes de Norteamérica.
La reinita amarilla es una pequeña ave paseriforme de la familia Parulidae. Mide entre 11 y 13 cm de largo y pesa alrededor de 9 a 11 gramos. Su plumaje es inconfundible.
En Puerto Rico, el canario de mangle del grupo petechia es residente no migratorio y se encuentra principalmente en manglares costeros, bosques secos cercanos al litoral, zonas de arbustos y vegetación baja cerca de cuerpos de agua.
Esta subespecie está bien adaptada a los ambientes salinos y húmedos y es común observarla entre ramas bajas, buscando insectos y pequeñas arañas. También puede alimentarse de pequeños crustáceos y, ocasionalmente, de frutas.
El canario de mangle anida en Puerto Rico durante la primavera y el verano. Construye su nido en arbustos o ramas bajas de los mangles, utilizando fibras vegetales, pasto seco y telarañas. Suele poner entre 2 y 4 huevos, que son incubados principalmente por la hembra. Ambos padres alimentan a los polluelos, que abandonan el nido tras unos 10 días. Esta especie es vulnerable al parasitismo de nido por parte del tordo lustroso (Molothrus bonariensis), que deposita sus huevos en los nidos de la reinita.
El canario de mangle es una de las aves más fotogénicas y fáciles de observar en los manglares y zonas costeras de la isla. Su color amarillo intenso resalta entre el follaje verde y su canto melodioso lo delata incluso antes de ser visto.
Sin embargo, no puedo decir lo mismo de la especie Setophaga aestiva que nos visita como migratoria. En octubre de 2025 registré esta especie en mi patio por primera vez, en plena ciudad. Escuché sus vocalizaciones “chip, chip” varios días a cierta hora, hasta que en una de sus visitas logré verla y fotografiarla. La tarea no fue fácil ya que se alimentaba activamente y saltaba de rama en rama sin detenerse.
Cabe destacar que esta es una especie clave para la educación ambiental y la conservación de los manglares, ya que su presencia indica un ecosistema saludable.
Hola, soy Frances M. Santiago Tomei. Este proyecto nace de un profundo amor por la naturaleza, la fotografía y la educación. Este sitio web es mucho más que una galería de imágenes: es una invitación a mirar con atención, a detenernos ante la belleza silvestre de Puerto Rico y a reconectar con el mundo natural que nos rodea. Todas mis fotografías son originales y tomadas en su ambiente natural a distancia considerable con lentes telefoto. Ningún ave ha sido manipulada ni perturbada en el proceso.